| Reseña Histórica |
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La primera sede fue una casa estilo inglés de una sola planta donde en medio de incómodas instalaciones y escasos recursos físicos, era posible cumplir con la atención y los cuidados que implicaba el programa dirigido a la niñez desprotegida. La situación de los niños sin familia impulsó a la fundadora a desarrollar este proyecto pionero. La imagen de los bebés no deseados que eran depositados en un torno en la Beneficencia la llevó a buscar la forma de darles amor, respeto, un hogar y la posibilidad de encontrarles una familia donde fueran bienvenidos.
Su espíritu activo e incansable, unido a los valiosos esfuerzos de sus primeras colaboradoras –todas ellas voluntarias creativas y recursivas– hizo posible el funcionamiento de la Casa. Ellas, entre todas sus ocupaciones, se concentraron en la atención a los niños y niñas que requerían cuidado especial, así, fabricaron una incubadora para bebés prematuros a partir de elementos caseros empíricos.
La inteligencia, el liderazgo y la arrolladora personalidad de María López de Escobar, lograron la cristalización de esta obra. Su perdurabilidad y prolongación requerían de una persona con espíritu y vocación de servicio como los de fundadora; de alguien tan comprometida como ella. Esa persona no podía ser otra que su hija, Bárbara Escobar López quien por más de 30 años, ha estado dedicada a la institución.
Durante este tiempo, ha contado con el apoyo de algunas de las personas que también acompañaron a su madre, en especial con la dedicación y compromiso de Inés Elvira Cuellar de Fajardo y María Cristina Uribe de De la Torre, y con el del grupo de voluntarios, quienes al igual que ellas, han dedicado tiempo al servicio de la institución. Este grupo tan especial le ha dado continuidad a la vida de la Casa y ha sabido adecuarla a las necesidades y exigencias de los nuevos tiempos. Actualmente este grupo de voluntarios también está conformado por padres, madres, abuelos adoptivos así como hijos adoptivos que aportan su amor, entusiasmo y experiencia profesional.
La Casa ha participado activamente en la promoción de leyes y normas sobre la protección a los niños y a la mujer gestante. Gracias a estos esfuerzos, y al de las otras instituciones, se logró que el niño adoptado fuera reconocido por la ley como hijo legítimo con todos sus derechos y obligaciones.
La Casa colabora con instituciones del Estado en la atención integral de niños y niñas, grupo vulnerable y desprotegido de la población.
Filosofía
Nuestro mayor valor agregado es la calidad del servicio ofrecido diariamente a niños y niñas, padres adoptivos y maternas, buscando el mejoramiento continuo y la satisfacción del deber cumplido.
Todos los servicios que presta La casa son gratuitos.
Con nuestra labor diaria pretendemos estrechar nuestros lazos de trabajo en equipo con instituciones que consolidan redes de programas solidarios, enfocados a la comunidad atendida y resaltar que nuestro recurso más importante es dar vida y apoyo con amor.
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Reseña Histórica
La Casa de la Madre y el Niño fue fundada en 1942 por María López de Escobar. Ese mismo año la institución obtuvo la personería jurídica.
El concepto que la sociedad colombiana tenía de la adopción comenzó a evolucionar gracias a la tenacidad y al trabajo de la directora y de las voluntarias de la Casa. En este cambio influyó también la confianza y la credibilidad que ésta depositó en las parejas nacionales y extranjeras contribuyendo con miles de caras felices en muchos matrimonios.
En 1978, el entonces presidente de la república, doctor Alfonso López Michelsen, inauguró la Casa de la Madre Soltera o Mujer Gestante, idea de la fundadora, donde desde entonces, se han atendido cerca de dos mil quinientas madres.
Desde su fundación la institución que fue concebida como una obra social sin ánimo de lucro, guiada por la misión de servir como instrumento para que el amor de unos padres y el de unos niños pudiesen encontrarse. Por más de sesenta años ha logrado que aquellos niños que no han pedido la vida, tengan derecho a un hogar y ha protegido, guiado y reincorporado a las mujeres gestantes a la sociedad, mediante programas de educación y capacitación integral.