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RESEÑA
HISTÓRICA
La Casa de la Madre y el Niño fue
fundada en 1942 por María López de Escobar. Ese mismo año la institución obtuvo
la personería jurídica y, en 1973, el recién creado Instituto Colombiano de
Bienestar Familiar le otorgó a la Casa la licencia de funcionamiento 001.
La primera sede fue una casa estilo
inglés de una sola planta donde en medio de incómodas instalaciones y escasos
recursos físicos, era posible cumplir con la atención y los cuidados que
implicaba el programa dirigido a la niñez desprotegida. La situación de los
niños sin familia impulsó a la fundadora a desarrollar este proyecto pionero. La
imagen de los bebés no deseados que eran depositados en un torno en la
Beneficencia la llevó a buscar la forma de darles amor, respeto, un hogar y la
posibilidad de encontrarles una familia donde fueran bienvenidos, en lugar de
que fueran enviados al Hospicio, donde, a falta de identidad y de nombre, eran
registrados con el apellido del director de turno. Su
espíritu activo e incansable, unido a los valiosos esfuerzos de sus
primeras colaboradoras –todas ellas voluntarias creativas y recursivas– hizo
posible el funcionamiento de la Casa. Ellas, entre todas sus ocupaciones, se
concentraron en la atención a los niños y niñas que requerían cuidado especial,
así, fabricaron una incubadora para bebés prematuros a partir de elementos
caseros empíricos.
El concepto que la sociedad colombiana tenía de la
adopción comenzó a evolucionar gracias a la tenacidad y al trabajo de la
directora y de las voluntarias de la Casa. En este cambio influyó también la
confianza y la credibilidad que ésta depositó en las parejas nacionales y
extranjeras contribuyendo con miles de caras felices en muchos matrimonios.
La inteligencia, el liderazgo y la arrolladora
personalidad de María López de Escobar, lograron la cristalización de esta obra.
Su perdurabilidad y prolongación requerían de una persona con espíritu y
vocación de servicio como los de fundadora; de alguien tan comprometida como
ella. Esa persona no podía ser otra que su hija, Bárbara Escobar de Vargas quien
por más de 30 años, ha estado dedicada a la institución. Durante este tiempo, ha
contado con el apoyo de algunas de las personas que también acompañaron a su
madre, en especial con la dedicación y compromiso de Inés Elvira Cuellar de
Fajardo y María Cristina Uribe de De la Torre, y con el del grupo de
voluntarios, quienes al igual que ellas, han dedicado tiempo al servicio de la
institución. Este grupo tan especial le ha dado continuidad a la vida de la Casa
y ha sabido adecuarla a las necesidades y exigencias de los nuevos tiempos.
Actualmente este grupo de voluntarios también está conformado por padres,
madres, abuelos adoptivos así como hijos adoptivos que aportan su amor,
entusiasmo y experiencia profesional.
En 1978, el entonces presidente de la república, doctor Alfonso López
Michelsen, inauguró la Casa de la Madre Soltera o Mujer Gestante, idea de la
fundadora, donde desde entonces, se han atendido cerca de dos mil quinientas
madres.
La institución ha participado activamente en la
promoción de leyes y normas sobre la protección a los niños y a la mujer
gestante. Gracias a estos esfuerzos, y al de otras instituciones, se logró que
el niño adoptado fuera reconocido por la ley como hijo legítimo con todos sus
derechos y obligaciones.
La Casa colabora con instituciones del Estado en la atención integral de
niños y niñas, grupo vulnerable y desprotegido de la población.
FILOSOFÍA
Desde su
fundación la institución que fue concebida como una obra social sin ánimo de
lucro, guiada por la misión de servir como instrumento para que el amor de unos
padres y el de unos niños pudiesen encontrarse. Por más de sesenta años ha
logrado que aquellos niños que no han pedido la vida, tengan derecho a un hogar
y ha protegido, guiado y reincorporado a las mujeres gestantes a la sociedad,
mediante programas de educación y capacitación integral.
Nuestro mayor
valor agregado es la calidad del servicio ofrecido diariamente a niños y niñas,
padres adoptivos y maternas, buscando el mejoramiento continuo y la satisfacción
del deber cumplido.
Todos los
servicios que presta la casa son
gratuitos.
Con nuestra labor diaria pretendemos
estrechar nuestros lazos de trabajo en equipo con instituciones que consolidan
redes de programas solidarios, enfocados a la comunidad atendida y resaltar que
nuestro recurso más importante es dar vida y apoyo con amor.
PREMIOS Y
RECONOCIMIENTOS
La Casa de la Madre y el Niño es admirada por la comunidad.
Sus logros han sido reconocidos por el gobierno de colombiano que le otorgó en
1967 la Cruz de Boyacá, máxima distinción en el país para un organismo no
gubernamental. De igual forma la Fundación Alejandro Ángel Escobar le concedió
el Premio a la Beneficencia (1985); el Banco de la República la Orden Centenario
Banco de la República de Colombia (1978), y la Sociedad de Mejoras y Ornato de
Bogotá, el Premio Gonzalo Jiménez de Quesada, (1971), recibió las llaves de de
la ciudad de New Jersey (1974), la Orden al Mérito Civil de la Ciudad de Bogotá
(1992), la Orden al Mérito del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF,
(1992), la Mención de Solidaridad “Diario el Colombiano” de Medellín (1993) y su
fundadora, María López de Escobar, fue recibida como Miembro Honorario de la
Sociedad Colombiana de Pediatría en 1973.
En los 50 años de la Casa, Adpostal
donó una estampilla de circulación nacional alusiva a la obra. Al cumplir 60
años de actividades Villegas Editores publicó un libro donde se destaca toda la
labor desarrollada a través de estos años, con testimonios y reconocimientos de
nuestros niños y padres adoptivos en todo el mundo.
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